APRENDER A DISFRUTAR DE UN DEPORTE

APRENDER A DISFRUTAR DE UN DEPORTE

Uno de mis compañeros de mi clase del colegio ya dibujaba bien cuando estábamos en el colegio, pero hoy en día ha llegado bastante lejos. Ya se veía de niño que el chico tenía mucho talento a la hora de dibujar, pero cuando terminó el colegio se metió en un Grado en Bellas Artes en donde aprendió nuevas técnicas de dibujar y mejoró un montón. 

Pero una cosa era dibujar y otra muy distinta eran los deportes. El pobre chico no estaba hecho para realizar deportes y al principio todos en la clase suponíamos que se daba cuenta pero no era así porque en los últimos años del colegio se metió en el equipo de fútbol sala de nuestra clase. El chico no era bueno, pero por lo menos se esforzaba y tenía una forma de tirar a portería muy extraña de la que todos nos reíamos mucho. En lugar de tirar con el cuerpo recto este chico se agachaba y movía la pierna como si fuese una guadaña. Ninguno de nosotros habíamos visto nunca un estilo como ese y por eso nos hacía tanta gracia. 

 

En nuestra clase éramos muy competitivos y aunque este chico no era lo que se dice un deportista, nosotros le animábamos cada vez que le tocaba entrar a jugar e incluso llegó a marcar gol en alguna ocasión. Ahí fue cuando se dio cuenta de la grandeza del deporte. Nunca había visto a este chico más contento que el día que marcó su primer gol con nuestro equipo, desde ese día se esforzó mucho más a la hora de entrenar e incluso consiguió modificar un poco su forma de tirar tan estrafalaria. 

 

Este chico tenía un hermano gemelo que también estaba en nuestra clase pero parece que a él no le llamaba hacer deporte. Y al resto nos parecía bastante normal ya que era un chico bastante enfermizo que en los recreos prefería ir a la biblioteca del colegio antes que jugar al fútbol con el resto de chicos de nuestra clase. Pero por fortuna no era el único y habían formado una pandilla en la biblioteca en la que hacían cosas muy raras.

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